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Rejuvenecido

Esta etapa me está volviendo más joven. De hecho, estoy igual que cuando tenía veinte años: SIN UN DURO.

Escozor

A veces nos pica alguna parte del cuerpo (un brazo, una pierna…) y si tardamos un poco en rascarnos, no encontramos el punto concreto en donde nos picaba. Entonces rascamos al rededor y a veces se pasa el picor pero nos quedamos con la sensación de no haber hecho nada por ello. Otras (ya digo que solo ocurre si tardamos un poco en atender el picor) el mero hecho de rascar en derredor, hace que sin querer toquemos el punto y el picor para de inmediato. El sistema nervioso es increíble.

Pues bien. Me pica algo en el alma, y no doy con el punto. Rasco y rasco al rededor pero… no doy con el puntillo que me calme el picor.

Que no se pase sin que sea rascado.

¡Como dé con él…!

Cerrando ciclos

Aunque más bien, tendría que hablar de espirales ya que tengo la sensación de no cerrar nada nunca. De hecho no me sorprendería nada que cualquier día me encontrara a alguien en mi casa sentadito en el sofá viendo la tele por dejarme la puerta abierta. Pues el título de esta entrada se refiere al curso de italiano, al hotel y a otras cosillas menores. Terminamos ayer con un examen el nivel “A 2″. Si todo va bien, en septiembre seguimos. Pelín enganchado estoy a esto del italiano. Y en el hotel, de nuevo “vacaciones obligatorias”. Los directivos se reúnen en agosto para decidir si hay o no pianista este año, y si lo hay, si entra en septiembre o en octubre. ¡Qué plan! De momento, los días de la semana están libres para un montón de cosas (verás qué pronto se ocupan).

Hablando por hablar, me topé ayer con una vieja partitura de Chopin (su “Preludio” del op. 28, nº 4). Una pieza que tenía olvidadísima y que es una delicia tocarla y escucharla. Pero os aseguro que tocarla es… una sensación indescriptible, como todo Chopin. Se eriza la piel, saltan las lágrimas, el corazón se encoge… Grande Chopin. Grande. ¿Qué le pasaría a este buen hombre por la cabeza cuando compuso esta pequeña maravilla? ¿Las conexiones neuronales de estos tipos son las mismas que la del resto de los mortales? Realmente lo dudo. ¡Qué duro para gente como ésta vivir en un mundo como éste!

Vamos, que me “viá tomá una frehquita” a tu salud, viejo amigo.

¡Va por ti, Chopin!
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Por cierto en este enlace, tenéis una patética versión de dicho preludio que es digna de escuchar. Sobre todo… ¡el perro ladrando!

Ese lado oscuro…

Me atrae. Lo veo de lejos y no puedo evitarlo. ¿No os pasó nunca que, sabiendo que algo está mal, irremediablemente lo hacéis? Pues eso: seguro que me da unos quebraderos de cabeza locos, pero… es tan atractivo el lado oscuro… Lo veo venir, poco a poco. Lentamente. Me tienta. Me seduce. Me roza con la punta de sus dedos, y la punta de mi pensamiento le acaricia su negro velo. Veo este lado oscuro con unos inmensos ojos y un montón de nuevas melodías que seguro van a hacer que me sumerja en ambos: en sus ojos y en su música. ¡Dios! No es por justificarme, pero ¡si vierais esa seductora mirada! ¡Si escucharais su música! Seguro que os atrapaba como, seguramente, hará conmigo. Qué remedio. Al fin y al cabo, soy débil para ciertas cosas.

Pero es que voy hacia allí. Fijo. Seguro. Vamos… que ahora vuelvo: voy a jugar un ratito con el lado oscuro. Total, será solo un ratito. En serio que vuelvo… Que no me quedo allí… Anda… dejadme que lo pruebe…

Tenor o no tenor

Este es el nombre del programa en el que mi amiga Alicia me ha sumergido de lleno. El proyecto tiene una pinta “pa’ comérselo”. Mezcla de Cabaret, Copla y Ópera. Junto a ella canta Mayca (nueva amiga) y creo que si todo nos va bien, este año puede ser un ir y venir a sitios, lugares y situaciones de lo más variopintas. Con Alicia es un placer trabajar. Fue miembro de Artefactum hasta que el encanto Italiano la hizo presa… y se nos fue (aunque siempre estuvo está con nosotros). Recuerdo hace unos años, en el hotel, que me hizo una visita y.. ¡la liamos parda! Al día siguiente todo el mundo (clientes y trabajadores) comentaba su actuación. Alicia, ni corta ni perezosa, hizo un show de los suyos en el hotel.

Seguro que nos lo pasamos en grande.

Seguro seguro.

Envidia, y no sé si sana

Eso es lo que le tengo a mi querido amigo Verbo. Envidia cochina y pura. A él, y al Señor Pérez. Cada vez que vengo de viaje (esta vez Holanda, La Haya, y a fe mía que me pareció preciosa) recibo fotos del suyo. Agggg ¡Hasta tiene un certificado de haber subido la Gran Muralla! ¡Qué asco me dais, joíos!


En la Plaza de Tiannamen, con su certificado, en la Gran Muralla, en la Ciudad Prohibida y en el Transiberiano.

Anda, cuidarse mutuamente, que ahora estáis solitos los dos. Ángel, por si entras por aquí, un beso fuerte, y cuídate tú también.

¡Envidia os tengo! ¡Envidia!

Redoble de tambor y…. ¡Ale hop!

Después de este maravilloso salto en el que veía desde arriba a modo de red los mejores brazos del mundo (los brazos de la amistad verdadera) empieza lo verdaderamente duro. Eso es otra historia. Por ahora, a descansar del esfuerzo, y a pensar en el siguiente. Cuidaremos la estética y perfeccionaremos la caída. Afortunadamente no hemos sufrido lesiones graves.

Gracias Giulia y Ro, públicamente y aquí, por vuestra hospitalidad. He tenido las mejores anfitrionas. La vuelta a Urbino fue de lo más emocionante. Giulia, tienes una casa que es envidiable. Magari podamos hacer un SeSecato allí. La de tus padres, ni lo cuento. ¡Qué barbaridad! Tu cocina, y tus dotes en ella… envidia del propio Arguiñano. Y tu compañía, paciencia y apoyo… sobran las palabras. A Ro, además de agradecerle su hospitalidad, agradecer también el empeño que está poniendo en llevar a Artefactum a su pueblo. Todos sabemos lo difícil que es ejercer de intermediario en estos casos. Ro, te lo estás currando de miedo. Y que se prepare Castignano que como vaya todo a buen puerto ¡que Dios nos coja confesaos!

Gracias y seguimos para bingo.

El Trovador

Mucho se ha escrito sobre el tema del destino, el azar, el sino, Dios… Lo cierto es que hasta que el ser humano no pueda controlar el futuro, estas incógnitas seguirán perennes en nuestras vidas. Cuántas y cuántas veces hemos oído: “eso es el destino”, “ha tenido suerte”, “Dios lo ha querido”… Prefiero decir y pensar: “él se lo ha buscado”. De alguna manera somos nosotros quienes forjamos nuestro futuro. De alguna manera, nosotros terminamos nuestro pasado. Sea como fuere, pequeñas variables en la ecuación son las que hacen variar su resultado. Algunas predecibles, otras nos cogen de sorpresa. En las primeras… “te lo dije”, “yo sabía que esto pasaría”…. Cuando la variable es inesperada, se nos cae el mundo encima, es el destino, Dios o cualquier motivo “sobrehumano” al que podamos “echar la culpa/agradecer”.

“Él se lo ha buscado”. Siempre ando buscando. Confío poco en el destino, el azar, el sino… es por ello que mi búsqueda solo terminará cuando me duelan los huesos de tanto buscar. En esta etapa de mi vida, me he convertido en un auténtico trovador. He “trovado” algo. Algo que abandoné hace tiempo. Las circunstancias no eran propicias en aquel entonces. No sé si ahora lo son. Lo que sí sé es que esta vez, lo intento. Creo con toda mi alma. Creo con todas mis fuerzas. Creo, creo y creo. Ignoro cómo acabará todo. ¡Ni si quiera sé si empezaré algo! Eso sí: esta vez no pondré obstáculo alguno. No valen excusas. No valen distracciones. No valen dilaciones. Me entrego. Me doy. Tengo el alma limpia, la mente serena y el cuerpo tenso. Estoy preparado para la cabriola de mi vida. No hay red. Lo más seguro es que me estampe en el suelo del circo de la vida. Solo espero que unos brazos me agarren fuertemente.

Encima, Feria.

Nada, todos al Real. Dicen que cerca de un millón de personas van a la Feria. ¡Espero que no se metan todas en la caseta donde tocamos…! Menos mal que el Señor Pérez se está librando de todo este “mare magnum” pues no sé si podría con ello: mis trastornos horarios, la falta de atención… Está en muy buenas manos, y en sitios preciosos. Véase en Yekaterimburgo:
Con su amigo Yaye… y aquí detrás “El templo sobre la sangre derramada en honor a todos los santos” nombre cortito.

Señor Pérez en San Petersburgo

Terminando la primera fase (despedida de “El Verbo” y la actuación de Lola, que por cierto fue IMPRESIONANTE) recibo las primeras fotos de el señor Pérez. En la plaza del Hermitage. Os la cuelgo. Me ha hecho una ilusión enorme. ¡Qué viaje se está pegando el tío!
¡Señor Pérez, cuide de mi amigo!


Y ahora, me voy de SeSecato. ¡Hasta el lunes!