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Esos pequeños milagros

Hace mucho tiempo, TVE ponía al finalizar su emisión un reloj enorme, con una sintonía de fondo. Era este tiempo pasado en el que el día terminaba y empezaba la noche. Todo se paraba. Los vecinos dormían. Las calles entraban en un corto letargo, interrumpido solo por el silbido del basurero avisando al conductor para que siguiera la ronda. Y el reloj de la pantalla marcaba cada segundo hasta despuntar el día, con aquella música si fin. Esa sintonía que quedó grabada nota a nota y acorde a acorde la he tocado incontables veces. Me sabía de memoria sus giros, modulaciones… en fin, todo, menos su autoría y título. Hoy, por uno de esos milagros, la he escuchado en una película: “Más extraño que la ficción”. Cuando al final de la misma escuché la primera nota (ojo… ¡la primera nota!) supe que era ella. Esperé a los títulos de crédito y… voilà! Apareció su título y después di con el autor. Se trata de “Le petite fille de mer” de Vangelis.

Mira por dónde, después de tantos y tantos años, di con ella.

Otro cumpleaños

El mío no. El del blog. Tres añitos. Se da uno cuenta de lo rápido que cambian las cosas en la red por tonterías como ésta.

Y en la vida de uno, también.

Por cierto, que ya estoy escuchando a las figuritas del Belén, pegarle patadas a la caja.

Están loquitas por salir.

Médicos sin fronteras

Mi “Chica” me manda este correo. Copio y pego:

Acaban de anunciar que, a partir de mañana, venderán en todas las farmacias de España unas pastillas muy especiales. Tan especiales, que en vez de curar a quien las toma, cura a millones de personas ajenas, olvidadas, que no pueden tomar las medicinas que necesitan.

Se llaman “Pastillas contra el dolor ajeno”. Os sonará a chino, pero es muy fácil: Médicos Sin Fronteras va a vender estas pastillas, al precio de un euro, para que, con la recaudación, se pueda tratar a millones de personas que sufren enfermedades olvidadas, como la enfermedad del sueño, el chagas, el sida infantil, el kala azar,  la tuberculosis, o la malaria. Son enfermedades que a nosotros no nos afectan, pero que en el tercer mundo causan estragos, porque las empresas farmacéuticas venden la medicación a “precio occidental”, lo que imposibilita recibir tratamiento a las personas pobres.

Así que, por 1 € os venderán seis pastillas (en realidad son caramelos  de menta) con las que ayudaréis a tratar a quienes no pueden pagarse  las medicinas.

Es un precio muy bajo a pagar, y nos lo ponen muy fácil: no nos piden que vayamos a África en una caravana solidaria, ni una mensualidad. Solo un euro. Menos que algunas chucherías. Menos que el autobús. Y podemos comprarlas en cualquier farmacia.

http://www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/compralas.php

Venga…

¡¡A por las pastillitas!!

Bienvenidos

A todos los registrados, y a los que pasáis por aquí: Bienvenidos.

Empezamos (ese plural…) una nueva etapa. Viendo los que ya estáis, y habiéndose registrado el que me faltaba (el de los ojos grandes… el otro ave nocturna… el maestro de maestros… el que me enseña día a día… mi búho), los demás pueden hacerlo poco a poco. Si quieren, por su puesto. Han sido unos días un poco indecisos: ¿Sigo con el blog (primera persona)? ¿Cómo le doy forma? ¿Qué apartados?

Me gusta escribir. Creo que el blog (diario, bitácora… como queramos llamarlo) es una manera de obligarte a ello con la conciencia (ahora la tengo) de que te leen. Y a sabiendas de que mis “artículos”, entradas, o pensamientos, no cambian ni pretenden cambiar el mundo, sí es cierto que es una manera de teneros conmigo. Necesito que sepáis dónde me hallo. Necesito saber dónde os halláis. Por dónde respiro. Por dónde respiráis. En qué pienso y en qué pensáis. Así, en ese nuevo encuentro, podremos seguir cualquier hilo de conversación sin tener que ponernos al día.

Al igual que hace ya tres años, no sé cuánto durará este diario.

No terminé el curso de adivino.

Me quedé con el folleto en la mano.

Estamos dándole una nueva forma al blog. Pueden visitar mientras tanto nuestros blogs en Blogspot y WordPress Si fallan enlaces, entradas o esas cosas raras que pasan, tened paciencia: estamos aprendiendo.

Gracias

Un mal sueño

Tan real como la vida misma, he soñado que moría Julie Andrews. La noticia saltaba de repente en los informativos de la televisión, y naturalmente, me daba muchísima lástima…

Tan real que he tenido que meterme en internet para desmentir esto. Aunque la pobrecita mía no creo que esté para mucho cante, tampoco es cuestión de cargármela en uno de mis sueños…

Menos mal que ha sido eso.

Solo un sueño.

Desafinado

Así me encuentro. Un poco desafinado. Tendré que comprarme cuerdas nuevas, o temperarme bien. Esto de cambiar de “pitagórico” a “mesotónico” está volviendo loco a mi oído.

¡Ay…!

Tempus fugit

…de nuevo. Y de qué manera. Hace un año de esta entrada, y me parece que fue ayer. Efectivamente, algunos proyectos se han llevado a cabo. Otros siguen madurando, y otros han sido desechados (en los proyectos “personales”, adelgacé 13 kilitos… No me lo hubiera ni imaginado hace un año).

Este curso, empieza un poco más fuerte que el anterior. Por lo pronto y prioritario, el 18 de noviembre en el Lope de Vega con Artefactum. En el hotel, empezaremos a sonar en octubre, ya que eso de que “la crisis se acaba”… je je… sí… se va a acabar… ya, ya… seguro (pongan aquí la famosa frase del “Culebra” y el “Cabesa”). A todo esto se le une la preparación de un par de programas o tres para Artefactum, relaccionados con “trovadores”, “invierno”, “cárminas”… ya veremos. Operación “Macintosh”. Viajes con la SeSe (olvidada un poquillo, pero siempre presente), escapadas en solitario (para no perder la costumbre) y tan prioritario como el concierto del Lope, salir de la crisis. Empieza un nuevo curso y viene cargadito. ¡Ah, me olvidaba! Puede que tengamos sorpresilla este año. Ya veremos. ¡No, tranquilos! Sorpresa en el terreno profesional. No se me asusten. Sigo igual. Solito. ¡Así está bien!

Y empezamos… ¡ahora!

Prácticamente acabamos de aterrizar “los Artefactum” y de nuevo partimos. No Artefactum en sí, si no “Música Prima”. Este grupo tan particular diseñado por mi amigo Orozco. Esta vez a Gruyère, Suiza. Porque Gruyère está en Suiza, NO en Francia, como yo creía. La geografía nunca fue mi fuerte. En fin…

No quiero perderme. He de agradecer desde aquí a dos personas que han hecho posible que Artefactum participara en “Templaria”. Una de ellas, anfitriona excelente, mi amiga Ro. Es para conocerla. Se ha dejado la piel en su pueblo. Comprometida al máximo con este evento, y haciendo lo imposible porque todo fuera a buen puerto. Gracias, Ro. Espero que el próximo año puedas participar desde dentro en ese maravilloso evento llamado “Templaria”. ¡Y nosotros que lo veamos! A la otra persona la conocéis muchos: mi querida amiga Giulia. La mareamos miles de veces Ro y yo con billetes de ida, billetes de vuelta, billetes extra para algún instrumentillo caprichoso… el coche de alquiler… Siempre dispuesta. Y después del evento, a comer. Excelente cocinera que ya sé de quién ha heredado este arte: su madre (da las gracias, Giulia, a esa encantadora mujer).

También aprovecho para agradecer a los miembros de la “Escuela de Esgrima Antigua Maestro Francisco Román” de Sevilla, por su aportación a este concierto, prestándonos sus hermosos trajes. ¡Un espectáculo!

Y dadas las gracias, que es de bien nacidos ser agradecidos, me voy a hacer la maleta.

¡Dios qué cruz!

Al que invente la maleta reciclable, le pongo dos velas.

O de papel. Maletas de usar y tirar.

Ea. Hasta la vuelta.

Estar a gusto

No podría aquí enumerar a las verdaderas amistades. No hablo ya de la familia, a la que tanto he de agradecer. No. Hablo de la cantidad de innumerables amigos que me rodean. Me harían falta más bloggs. En este caso hablo de uno de ellos. Uno que hace tiempo, mucho tiempo, entró en mi corazoncete (como tantos, a Dios gracias…) pero con el que siempre que me encuentro, tiene la habilidad de hacerme sentir bien. Tiene ese don. En estos últimos años en los que mi vida se ha podido ver… cómo decirlo… ¿desvariada? ha sido uno de mis grandes pilares. Ojo: uno de los afortunadamente, tantos grandes pilares. Ha estado ahí. Como muchos. Me ha apoyado en los días de dudas (emocionales, profesionales… dudas al fin y al cabo). Como muchos. Me ha tirado de las orejas. Como muchos. Y también hemos reído, bebido, comido, viajado… como con tantos. Pero con él me siento muy a gusto. Por mi profesión, toco y canto con mucha gente. Con la mayoría, es un placer. Con pocos, un honor. Con algunos, …”mejor lo dejamos”. Con él es distinto. Saltan chispas. Pasan “cosas”. Pone el alma en la música. No es que sea mejor que otros músicos. Tampoco es peor que otros músicos. Es, tan solo, que pocos ponen su alma en ello. Algo tan esencial. Algo tan obligatorio. Algo tan… hermoso.

Hoy, ahora, tengo que decirte querido amigo: Doy gracias al destino por haberte conocido. Por ser tu amigo. Gracias, Antonio Luis.